Tu local emite tarjetas de membresía prepagadas. Tus clientes cargan saldo, ganan premios de verdad y vuelven más seguido. La plata queda en tu cuenta del banco, rindiendo a tu nombre.
Sin app que descargar. La tarjeta vive en Apple Wallet y Google Wallet.
No cambias de caja, no cambias de POS, no contratas a nadie. FLUX Mesa se monta encima de lo que ya tienes, sirvas café de paso o almuerzo de mesa.
Suena al revés, pero es así. La cafetería tiene frecuencia alta y el saldo se consume rápido. El restaurante tiene ticket alto y recarga grande, así que el saldo dura más y rinde más tiempo.
Premio que funcionaCafé gratis cada cierta recarga. Directo, inmediato, entendible en la barra.
Premio que funcionaAlmuerzo de cortesía al completar la semana, o el jugo incluido todos los días.
Premio que funcionaEntrada o postre de cortesía, y prioridad de reserva para el que tiene saldo.
El punto débil del restaurante no es la plata, es engancharlo. Tu cliente de cafetería ve el código trece veces al mes y el de restaurante lo ve dos. Por eso el almuerzo ejecutivo es la puerta de entrada: tiene la frecuencia de una cafetería y el ticket de un restaurante.
Es la pregunta que hace todo dueño de local, y la respuesta corta es que somos software. El dinero viaja del cliente a tu cuenta en el banco, y ahí se queda.
Cargó plata para consumir en tu local. Es un anticipo de venta, no un depósito.
La cuenta está a tu nombre en el banco. Tú debes el consumo, y tú cobras el interés.
Es tu banco el que guarda el saldo y el que te paga la renta. Directo, sin intermediarios.
FLUX Mesa no toca los fondos. Llevamos el registro de cuánto saldo tiene cada cliente, aplicamos las reglas de premio y conciliamos con tu banco. Nada más, y eso es a propósito: si nosotros desaparecemos mañana, tu plata sigue donde siempre estuvo.
Parte de un formato y ajusta con los datos de tu local. Los resultados son una proyección, no una promesa.
La reducción de comisión aparece porque el saldo cargado genera renta, y esa renta se descuenta del costo de recaudar. Mientras más adelantado te paguen, más baja. Por eso un restaurante de ticket alto suele rendir mejor que una cafetería de ticket bajo.
No, y no podemos aunque quisiéramos. La cuenta es tuya, en tu banco, a tu nombre. Nosotros solo llevamos el registro de cuánto saldo corresponde a cada cliente y le damos instrucciones al sistema, sin custodiar fondos.
No. El saldo se redime únicamente en tu local, así que es un anticipo de venta, la misma figura de toda la vida cuando alguien te paga por adelantado. No es dinero electrónico ni hay tarjeta abierta de por medio, y no sirve en el local de al lado.
Preferimos que no, y el producto está diseñado para evitarlo. El saldo no consumido queda separado y rindiendo, y se libera contra consumo real. Es tu caja futura, no tu caja de hoy.
El saldo sigue siendo suyo. No lo caducamos, no lo hacemos desaparecer. Te avisamos de los saldos dormidos para que lo reactives con una oferta, que es mejor negocio que quedarte con la plata.
No. La redención se hace escaneando el código del cliente desde cualquier teléfono o tablet, en la barra o en la mesa. Si después quieres integrarlo a tu punto de venta o a tu comandera, tenemos API.
El alta del local toma una tarde. Lo que manda los tiempos es la apertura o validación de tu cuenta en el banco, que depende del banco y no de nosotros.
No cobramos un porcentaje de lo que tus clientes cargan ni de la renta que genera. Eso es tuyo. Nosotros cobramos por el software y por conectarte con el banco.
Estamos armando el primer grupo de cafeterías y restaurantes en Santiago. Cuéntanos de tu local y te mostramos la proyección con tus datos, no con los de un ejemplo.